LA FLUIDEZ Y EL MOVIMIENTO

 

igual que intentar detener la fluidez de las aguas

o redondear más aún la perfección de una perla

 

¿es acaso posible convertir todo esto en lenguaje?

todas las formas prestadas son absurdas

 

la tierra sola gira sobre su propio eje

el cielo indiferente da vueltas en torno a sí

 

si quieres conocer el auténtico origen

escucha todas las correspondencias

 

si quieres alcanzar la luz del espíritu

retrocede al vacío del abismo infinito

 

ve y vuelve durante más de mil años

esto es todo y lo único que puede ser jamás dicho

 

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Una cosa es hablar, decir palabras al mundo. Pero para entender el verdadero mecanismo de la vida y su lenguaje habría que perdurar tanto tiempo como la propia existencia. Si nos extendiéramos en la duración inacabable, solo llegaríamos a pronunciar la palabra del silencio, quizá un único sonido, un grito, un quejido, un dulcísimo murmullo. En el fondo, lo que la humanidad nos lega no es más que la constatación de un movimiento, de un dinamismo continuo e interminable, tirabuzón del tiempo como un eco sin fin enredado en los labios. El hombre, el creador, sabe que las palabras no sirven, ni siquiera aproximándose. La distancia hasta el secreto silencioso, hasta el murmullo verdadero, cada vez es mayor. Cuanto más lejos del principio, más se acerca el fin. Por eso, ve y vuelve, avanza y retrocede, sé ubicuo, oscuro, transparente y misterioso. Danza en medio de la vida, busca las palabras dispersas en el tiempo y el espacio. Camina decidido y confiado hacia el origen, y con los ojos cerrados, déjate guiar por el sonido de las aguas. No te perderás. Porque vas hacia el pasado, hacia lo más remoto que hay en ti, aquello que tu carne, tus huesos, tus células, tu boca se conocen de memoria. Estás en el abismo. Otra cosa muy distinta es, siendo, callar y deshacerse.

 

 

Las veinticuatro categorías de la poesía.

Si  Kongtu

Editorial Trotta, 2012.

 

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